Polen

Revitalizador físico y mental

abeja

Los granos de polen (o microesporas) son el producto de secreción de los órganos masculinos de la flor para fecundar la parte femenina de la flor. El polen se encuentra recogido en las anteras, unas ‘bolsas’, de los estambres que cuando maduran se abren y nos dejan ver un polvillo que no es más que la gran agrupación de granos de polen, cada uno de ellos microscópico. Pueden tener diversas coloraciones y formas según la especie floral.

El polen alimentario procede del polen que producen las flores que las abejas recolectan. El grano de polen es extremadamente resistente pero las abejas, al cosecharlo para facilitar su transporte, lo aglutinan en pequeñas ‘bolitas’ a las que añaden néctar y enzimas digestivos que reblandecen las capas protectoras y facilitan su aprovechamiento nutricional. Las abejas como compensación, al recolectar el polen, ayudan en la polinización de las flores y aseguran la descendencia de la especie botánica de la que obtienen el polen. Es un ejemplo de colaboración ecológica.

Para poder recolectar las bolitas de polen que transporta la abeja, el apicultor ha diseñado un sistema de ‘trampas’ que consiste en colocar, en la entrada de la colmena, una rejilla con unas aberturas para que pueda pasar la abeja pero suficientemente estrechas para que una parte del polen caiga a un cajón donde será recogido. De este modo, se recolecta alrededor de un 5-10% del polen transportado que será destinado al consumo humano y el resto será depositado en las celdas y recubierto de miel (así se transformará en el pan de abeja) para alimentar a los habitantes de la colmena.

CONSERVACIÓN DEL POLEN

El polen, una vez recolectado, se seca con procedimientos adecuados hasta bajar el porcentaje de agua a un 4 o 6 % y así evitar que se enmohezca o fermente. La garantía de un buen secado se observa cuando las ‘bolitas’ no se pegan entre sí. El polen debe guardarse en frascos bien tapados, protegido del calor y la humedad.

CÓMO TOMAR EL POLEN

Para beneficiarse al máximo de las propiedades del polen es recomendable tomarlo en ayunas.

La cantidad aconsejable en adultos es de una cucharada sopera rasa al día (10-15 g), sola o mezclada con zumo. Se pueden tomar hasta 30 g de polen repartidos en tres tomas.

Para niños de 3 a 5 años la dosis son menores: una cucharada de postre al día.

Para aprovechar sus propiedades no se debe mezclar el polen con líquidos a temperaturas superiores a los 30ºC. Para observar los efectos del polen en toda amplitud se necesita un mínimo de tres meses.

Nuestras presentaciones: